Entendemos al ser humano como una unidad de conciencia, con un sistema de energías en interacción; en vibración continua. Según el Principio Hermético, nada está inmóvil y todo se mueve y vibra. Este principio explica que las diversas manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y del espíritu son el resultado de varios estados vibratorios. “…desde el Todo, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia, todo está en vibración”. Por esto, las terapias vibratorias son capaces de restablecer, en caso de desequilibrio energético, el equilibrio general al actuar sobre el patrón vibratorio del ser humano.
Los cristales de cuarzo actúan como transformadores y amplificadores de energía . Emiten unas frecuencias que interaccionan con el campo energético del ser humano. Así, equilibran y re-energetizan los sistemas biológicos desde su nivel celular, por medio de vibraciones oscilantes.
Nuestro cuerpo físico revela todo cuanto sucede en su interior . Un desequilibrio físico puede comenzar por una leve molestia, pudiéndose convertir en una enfermedad. El desequilibrio suele comenzar con un desajuste en las emociones, como puede ser el rencor, rabia, miedos, ansiedad, sentimientos de culpa y todo tipo de patrones mentales erróneos que quedaron impresos en nosotros en un momento de nuestra vida. Con Ataraxia se aprende a transformar y orientar esas emociones que acaban por afectar nuestra salud . Es posible armonizar los estados emocionales o mentales y liberar las formas de pensamiento negativas acumuladas.
La palabra Ataraxia define el estado natural de bienestar del ser humano cuando no está dominado ni por el miedo ni por la insatisfacción.
El sistema de sanación a través de los cristales de cuarzo, actúa en diversas áreas del ser humano:
- Conectar con sus emociones y equilibrarlos.
- Transforma los criterios negativos.
- Corrige los desequilibrios físicos.
- Descubre y valora sus capacidades.
- Potencia las cualidades.
- Genera la aceptación de su ser.
- Educa la mente y los pensamientos.
- Construye y anima, a la vez, a lograr sus propósitos.
- Restablece el estado de armonía y equilibrio básico
del ser humano.