Su primera cámara fotográfica de verdad fue una Olympus OM-1. Juntos realizaron miles de fotografías usando película Kodak Tri-X en carretes que él mismo recargaba. Además del objetivo estándar, utilizaba un 28 mm y un 200 mm. Tras unos años intensos, fotográficamente hablando, vinieron otros en que la fotografía pasó a segundo plano. Pero el gusanillo continuaba latente en su interior, y la aparición de la era digital fue una buena excusa para volver a exteriorizar su inquietud. Así pues, adquirió sucesivamente tres cámaras Olympus -marca a la que es fiel porque no le ha ocurrido nada para no serlo- hasta llegar a la E-500 con los objetivos de serie más un macro 50 mm, también Zuiko, que compro posteriormente, todo ello acompañado por un flash FL-60 también Olympus.
Le gusta disparar a todo, como los malos cazadores, nunca se ha especializado en un tema, -tal vez por eso como el mismo dice “soy tan mal fotógrafo”-, pero disfruta de la misma manera en una competición deportiva, una actividad folklórica-cultural o frente la sonrisa de un niño. Le encanta fotografiar la trastienda de las cosas, aquello que no está al alcance de los ojos de la mayoría de las personas. La distancia geográfica, las inclemencias meteorológicas, madrugar o trasnochar no le supone ningún problema si consigue captar una de aquellas imágenes que disparan su adrenalina.
Acostumbra a recibir encargos aunque solo atiende aquellos que le suponen un reto. Sus amigos son propietarios de algunos de sus trabajos. Siempre tiene un motivo para obsequiar sus fotografías y le halaga verlas colgadas en algún rincón de su casa.
Al realizar una fotografía piensa en analógico, intentando obviar las ventajas de postproducción que ofrece la tecnología digital. A veces le gustaría tener imaginación para hacer fotomontajes, aunque no está seguro que eso sea realmente fotografía.
No pertenece a ningún colectivo, club o agrupación fotográfica. Admira el trabajo de otros fotógrafos porque “...viendo el trabajo de los demás aprendo mucho y rápido. En fotografía, como en la vida, nadie lo sabe todo. Se aprende constantemente y, a veces, sin darse uno cuenta”.
Publicado en la revista digital FOTODNG, Octubre de 2007